La vida es muy puta, pero yo más.

Igual os preguntáis por qué una de mis tazas vintage lleva esa frase. Tiene plancha la historia, pero justo hoy me apetece contarla.

Cuando la vida empieza a complicarse.

Recuerdo la primera vez que me llamaron puta, no debía de tener más de diez años y ni siquiera sabía que significaba esa palabra, lo que sí sabía es que no era un piropo.

En mi familia nunca se ha hablado mucho, además, estaba terminantemente prohibido decir palabrotas, y algo en mi sabía que esa palabra lo era. No dije nada, esperé a ver a mi hermano mayor para preguntarle, ya que él siempre fue mi lugar seguro.

– ¿Quién te ha llamado eso? – Me preguntó tras salir conmigo al rellano y sentarme en la escalera.

– Un niño de clase. – Respondí.

Me cogió de la mano y me miró muy fijamente, con una seriedad inusual entre nosotros, con la vehemencia que años después yo entendería, y que solo es propia de quien también ha sufrido insultos a una edad que no le corresponde, en su caso por maricón.

– Escúchame bien, tú no eres nada de eso, y te lo llamarán mas veces y te harán muchas “putadas” pero no pasa nada.

Ahora voy a citar literalmente lo que me dijo aunque suene a burrada, pero quién quiera entender que entienda, no creo que haga falta demasiada explicación.

– Si te llaman puta tú respondes: Mi coño lo disfruta, mi raja lo trabaja y el dinero pa’ la caja. Porque la vida sí es puta, Yolanda. La vida es muy puta, pero tú mas.

Lo vulgar a veces, esconde un aprendizaje.

Sea por lo que fuere, yo entendí aquella metáfora y años después cobró sentido. Se convirtió en un mantra para mi, tanto es así que hasta lo llevo tatuado, y hoy os lo cuento por si como a mi, esa frase os transmite la misma fuerza cuando flaqueáis y os ayuda a seguir peleando.

Sin entrar en mucho detalle, ya he perdido la cuenta de las veces que la vida se me ha puesto puta y patas arriba. En perder tengo un máster, y en levantarme un doctorado Cum Laude. Para mi la vida es sinónimo de guerra y no de vida, y ya me jode tener que verme como una valkiria para sobrevivir, porque yo también quería ser princesa y tener mi cuento de hadas, un príncipe, o simplemente un bagaje acorde a mi edad, sin más. Pero no. A mi me ha tocado otra cosa, y la asumo, la abrazo, y me doy gracias cada día por convertirla en algo positivo, como es La Díscola.

Taza La vida es muy puta, pero yo más
Taza La vida es muy puta, pero yo más.

No siempre hay que hacer lo que se espera que hagamos, y está bien también.

El post que pensaba publicar no iba de mi vida personal. Trataba de redes sociales, del follow to follow, y de cosas que en este momento me importan un cojón de gato, sinceramente. Pero hoy me ha llegado un correo que me ha removido mucho por dentro, también la psicóloga me recomienda que me ponga una serie en Netflix y me pida un Kebab cuando la cosa se ponga fea, como queriendo decir que me de un caprichito, solo que para mi escribir es más terapéutico, así que en el fondo le estoy haciendo caso, y esto ha sido una suerte de gota que ha colmado el vaso.

A veces me da miedo escribir sobre cosas tan personales por si al hacerlo pongo en juego las ventas que pudieran llegar, pero he pensado… ¿De verdad te da miedo perder seguidores por contar esto? -Tengo 750 y me compran 4, imaginad que drama.- Por no repetir palabras, me importa un testículo de felino eso, la verdad. Puede que esta sea la peor estrategia de márketing de la historia, pero me da igual.

El caso, es que llevo mucho tiempo dándole vueltas a divulgar el cómo afrontar ser superviviente de violencia machista, y no me refiero sólo al ámbito de pareja (Que también y tengo mucho que decir al respecto y que no sale en google ni en la página del ministerio de igualdad)

Porque al igual que yo, hay muchíííísimas mujeres que son como pájaros, y no por libres, sino porque se cagan en todo cada día por lo que les ha tocado vivir.

Ni permiso, ni vergüenza, ni perdón.

Lo de que los trapos sucios se lavan en casa… Ni que fuera yo Bernarda Alba. No pasa nada por decir que estás mal, o triste, o cabreada, ni tampoco deprimida, menos aun si peleas cada día para que el agua no te pase nunca del cuello y te dejas los cuernos por salir adelante. Nadie tiene derecho a decirte como sanar, mientras no hagas daño a nadie.

Ahora sí, ahora sí he escrito el post que quería y merecía el título, ahora sí trasmite lo que quiero y que por lo que sea me quemaba dentro y necesitaba compartir. (Llevo 3 borradores)

Da igual si no es políticamente correcto, si no es cómodo y si no es bien queda. ¡Yo tampoco!

No te pasa solo a ti.

Ojalá nadie tenga que identificarse con este texto, pero si de refilón te reconoces en mis palabras,

no dejes que nadie te quite ni una pizquita de nada, no seas la mujercita que esperaban de ti, y si no la tuviste, sé la mujer adulta que necesitabas cuando eras niña. Escúchate, cuídate y confía en ti. Tú eres lo único que de verdad necesitas.

Recuerda siempre que te haga falta, que la vida es muy puta, pero tú más.

Dedicatoria:

Esto va por ti, hermano. Porque te echo de menos cada día de mi vida, porque aunque ya no estés, te llevo en el cora, en la piel y en la cabeza. Porque ojalá estuvieses ahora para darme luz como cuándo era un mico, y sobre todo, porque nadie se pierda lo increíble que eras y la fuerza que nos regalabas.

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